Sistema regional de viveros de CONAF Aysén supera las 866 mil plantas en producción, con un 69,6% de especies nativas

De acuerdo con el inventario de diciembre de 2025, los viveros El Mallín (Puerto Aysén), Las Lengas (Coyhaique), Augusto Falcón (Chile Chico) y Cochrane (Capitán Prat) mantienen 866.673 plantas en producción, de las cuales 603.388 corresponden a especies nativas (69,6%) y 263.285 a especies exóticas (30,4%).

Esta producción posiciona al sistema regional de viveros de CONAF Aysén como una herramienta estratégica para la restauración ecológica, la reconversión de plantaciones exóticas, la creación de bosques productivos y el fortalecimiento del arbolado urbano y rural en el territorio.

Los viveros forman parte de la Corporación Nacional Forestal (CONAF), servicio dependiente del Ministerio de Agricultura, y operan de manera articulada a través del Departamento de Bosques y Cambio Climático, en coordinación con las Oficinas Provinciales y la Dirección Regional.

El trabajo cuenta con el apoyo del Gobierno Regional de Aysén mediante financiamiento del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), lo que ha permitido fortalecer infraestructura, contar con personal operario especializado y profesionalizar los procesos productivos.

Producción con identidad territorial

El Vivero El Mallín concentra actualmente 548.861 plantas en producción (326.002 nativas y 222.859 exóticas), posicionándose como el principal centro productivo del sistema regional. Su producción se desarrolla bajo distintos sistemas, incluyendo raíz desnuda, bandejas tubetes, bolsas y speedling. En este vivero se producen 43 especies nativas y 27 exóticas, mediante siembra de semillas recolectadas en la región y producción vegetativa a través de esquejes o estaquillas.

En el Vivero Las Lengas de Coyhaique se registran 267.163 plantas, destacando especies como lenga, notro, calafate, maitén, coigüe, roble, ciprés de la cordillera, araucaria y ñirre.

El profesional a cargo, César León González, señala: “Cada planta que producimos tiene detrás mano de obra, infraestructura, insumos y años de trabajo. No es solo producir, es preparar plantas para que puedan sobrevivir en condiciones climáticas exigentes”.

En Chile Chico, el Vivero Augusto Falcón produce cerca de 25.000 plantas, con énfasis en lenga, ñirre, laura y ciprés macrocarpa, destinando parte de su producción a procesos de reconversión en el Parque Patagonia.

El Vivero Cochrane mantiene una producción cercana a 25.000 plantas, priorizando especies nativas y consolidándose además como un espacio educativo abierto a la comunidad.

El jefe provincial Wildo Palma Morales destaca: “Nuestro vivero es un aula al aire libre. Aquí niños, jóvenes y adultos pueden comprender cómo nace un bosque y sentirse parte del proceso”.

La producción considera la recolección de semillas en bosques regionales, preparación de sustratos, siembra, germinación, trasplante, riego tecnificado, sombreado y endurecimiento, con el objetivo de aumentar la sobrevivencia en terreno frente a eventos climáticos extremos.

Cada año, CONAF Aysén realiza la entrega gratuita de árboles a la comunidad. Las personas pueden solicitar hasta 50 plantas, comprometiéndose formalmente a su cuidado. Posteriormente, profesionales de la institución realizan seguimiento técnico para asegurar su adecuado establecimiento.

Trabajo humano y desafíos

Detrás de cada planta existe un equipo humano que sostiene el sistema regional.

En el Vivero Las Lengas, Silvia Monsalve Gómez, con 36 años de experiencia, señala: “Me gusta lo que hago. Incluso cuando estoy en mi casa, estoy pensando en las plantas, en cómo reaccionarán al frío o al calor. Aquí no solo cultivamos árboles, cultivamos años de trabajo y dedicación”.

Por su parte, José Urrutia Bustos, encargado de las Secciones Bosques Urbanos y Bosques Plantados, indica que uno de los principales desafíos es manejar la diversidad productiva: actualmente se producen 45 especies nativas y 30 exóticas, cada una con requerimientos específicos de sustrato, riego, temperatura y luminosidad.

Proyección regional

El director regional, Ronald Valenzuela Campos, subraya que el trabajo articulado permite que la producción no solo abastezca programas institucionales, sino que contribuya directamente a la restauración de ecosistemas degradados, la reconversión forestal y el desarrollo socioambiental regional.

De esta manera, el sistema regional de viveros no solo produce plantas, sino que construye una base sostenible para el territorio, proyectando su impacto a largo plazo.

 

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