Investigación de CONAF y UFRO impulsa restauración de araucarias en Reserva China Muerta

Más de 500 nuevas plantas de araucaria fueron reintroducidas en sectores afectados por incendios en la Reserva Nacional China Muerta, en el marco de una alianza de más de 10 años entre CONAF y la Universidad de La Frontera.

Más de una década de trabajo conjunto entre la Universidad de La Frontera y la Corporación Nacional Forestal está dando frutos concretos en la recuperación de bosques de araucaria afectados por incendios forestales en la Reserva Nacional China Muerta.

La alianza, que supera los 10 años de colaboración, ha permitido desarrollar diversos proyectos de investigación científica —como FONDECYT, PAI, FOVI y Desafíos— liderados por el investigador Dr. Andrés Fuentes Ramírez, del Laboratorio de Ecosistemas y Bosques, perteneciente a la Facultad de Ciencias Agropecuarias y Medioambiente de la UFRO.

“Este trabajo conjunto nos permite avanzar de manera concreta en la recuperación de sectores que fueron gravemente afectados por incendios. La reintroducción de araucarias no solo aporta a la restauración del bosque, sino que también fortalece la conservación de una especie emblemática para la región”, destacó Favian Luna Sandoval, administrador Reserva Nacional China Muerta.

Uno de los focos principales de este trabajo ha sido el estudio de la supervivencia y reproducción de la araucaria (Araucaria araucana) tras incendios forestales, una línea clave para comprender y apoyar la recuperación de estos ecosistemas únicos.

En el marco de estas investigaciones, se ha llevado a cabo la recolección sistemática de semillas desde sectores afectados por el fuego al interior de la reserva, las que posteriormente son cultivadas en invernaderos de la universidad. Gracias a este proceso, se han producido más de 800 plantas, destinadas principalmente a labores de restauración ecológica.

Durante la última temporada, más de 500 ejemplares fueron reintroducidos en terreno, especialmente en sectores aledaños al sendero Las Lengas, una de las zonas más impactadas por incendios anteriores. Las plantaciones se realizan al inicio del invierno, en grupos de entre 5 y 10 individuos, con la participación directa de guardaparques y el equipo administrador de la unidad.

Estas acciones buscan recuperar áreas severamente dañadas, favoreciendo la regeneración del bosque nativo y contribuyendo a la conservación de una especie emblemática y de alto valor ecológico y cultural en el sur de Chile.

Desde las instituciones involucradas destacaron que esta línea de trabajo se proyecta en el tiempo, consolidando una alianza estratégica que integra conocimiento científico, gestión territorial y trabajo colaborativo, con el objetivo de avanzar en la restauración post-incendio de uno de los ecosistemas más representativos y relevantes a nivel mundial.

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