Se considera un registro histórico el hallazgo realizado por guardaparques del Parque Nacional Pan de Azúcar, en la Región de Atacama, en las aguadas del desierto costero ubicadas al interior de esta área protegida. De acuerdo con el guardaparques encargado del programa de biodiversidad del parque, Werther Marcoleta Hardessen, “el descubrimiento corresponde a la especie denominada comúnmente artemia (Artemia franciscana), asociada a hábitat de lagunas y salares altoandinos y marismas costeras”.
Este hallazgo es importante porque es la primera vez que estos organismos son registrados en aguadas del parque y representa un hito para la conservación de la biodiversidad y la investigación científica.
Gracias a las lluvias que cayeron en el mes de agosto en el parque, las aguadas se recargaron, lo que originó nuevos cuerpos de agua y posibilitó la aparición de microorganismos vinculados a este tipo de hábitats húmedos. En esta oportunidad, se registraron organismos nunca vistos antes en el parque.
Para Werther Marcoleta, este registro “no solo nos sorprende por sus características biológicas de sobrevivencia y adaptación al medio, sino que también el hecho de no tener registros dentro del Parque Nacional Pan de Azúcar nos motiva a seguir explorando y valorando la importancia ecológica de la biodiversidad en las áreas protegidas de nuestro país”.
La importancia del hallazgo
Las artemias son pequeños crustáceos que viven en aguas con concentraciones de sal muy altas, donde otros organismos no pueden vivir. Ante condiciones extremas o falta de agua, producen huevos de resistencia llamados quistes, los cuales pueden flotar o secarse y permanecer latentes durante años hasta que vuelven a entrar en contacto con agua salada y oxígeno.
El mecanismo principal por el cual los quistes de artemia vuelven a la vida se basa en un estado de suspensión biológica extrema llamado criptobiosis. El agua actúa como el interruptor biológico que desencadena la rehidratación y reactiva el metabolismo suspendido del embrión de la artemia. En este estado, el embrión no respira, no consume energía y detiene su desarrollo por completo para sobrevivir a la sequía. Usan estrategias más propias de las plantas que de los animales.
En Chile se registran principalmente dos especies de artemia: Artemia franciscana y Artemia persimilis, las cuales habitan en ecosistemas extremos con dinámicas climáticas y geográficas totalmente opuestas. La primera habita en la zona norte y central de nuestro país, y es la especie más común y abundante. La segunda habita en el sur de Chile y la Patagonia. Artemia franciscana, la que se encontró al interior del parque nacional, habita en salares altiplánicos y en salinas costeras. Es fundamental en la cadena alimenticia de las aves del Norte Grande, siendo el alimento principal del flamenco andino.




Jorge Carabantes, jefe regional de Áreas Protegidas de CONAF Atacama, considera este hallazgo “un hecho inédito en la historia del parque”, al haberse registrado este tipo de organismos tan singulares.
“Representa toda una oportunidad para el conocimiento a través de la investigación científica a desarrollar en el futuro por entidades académicas. La lluvia no solo nos trae flores multicolores a nuestro desierto, sino que también organismos tan apasionantes y extraordinarios como estos”, indicó Carabantes.
Por último, el administrador del Parque Nacional Pan de Azúcar, José Luis Gutiérrez, agregó que “al igual que los naturalistas del pasado, los guardaparques tienen la misión de observar y registrar hallazgos inusuales relacionados con fenómenos naturales poco comunes. Esta labor la realizan según sus capacidades, utilizando las herramientas disponibles y el profundo conocimiento del territorio que les otorga la experiencia de recorrerlo a diario”.
“El monitoreo es una de las tantas acciones que ejecutamos a diario por el mandato que nos ha entregado la sociedad de proteger, conservar y relevar la importancia del espacio que se nos ha confiado”, finalizó Gutiérrez.




