CONAF evoluciona su monitoreo satelital para detectar cambios en el territorio con mayor rapidez y precisión

La Corporación pasó de analizar fotografías aéreas e imágenes satelitales de resolución media a contar hoy con herramientas capaces de detectar cambios en la vegetación en pocos días y observar el territorio con imágenes de hasta 30 centímetros de resolución.

La tecnología se ha convertido en una herramienta cada vez más importante para la protección del patrimonio natural de Chile. En las últimas décadas, CONAF ha transformado progresivamente su sistema de monitoreo del territorio, pasando de procesos principalmente manuales a plataformas que permiten detectar cambios en la vegetación, orientar fiscalizaciones y apoyar la respuesta frente a incendios forestales.

A fines de los años 90 y comienzos de los 2000, el monitoreo se realizaba principalmente mediante fotografías aéreas e imágenes satelitales de resolución media. En ese entonces, la actualización del Catastro de Recursos Vegetacionales podía tardar entre cinco y diez años.

El cambio comenzó a acelerarse a partir de 2012, cuando profesionales de CONAF comenzaron a implementar metodologías para detectar automáticamente modificaciones en la cobertura vegetal. En 2018 se produjo otro hito con la implementación del Sistema LEMU, desarrollado por la propia Corporación, que permitió procesar grandes volúmenes de imágenes satelitales y generar alertas para apoyar el trabajo de los fiscalizadores.

Posteriormente, CONAF incorporó imágenes de mayor resolución y frecuencia. Primero, a través de la constelación Sentinel-2 y, posteriormente, mediante imágenes de Planet Labs, lo que permitió detectar con mayor rapidez intervenciones como cortas no autorizadas, apertura de caminos y otros cambios en sectores de difícil acceso.

“Hemos pasado de tener una mirada más estática del territorio a contar con herramientas que nos permiten observar sus cambios de manera mucho más oportuna. Hoy podemos detectar modificaciones, analizarlas y entregar esa información a nuestros equipos para que puedan verificarla directamente en terreno”, explica María Alejandra Salazar Fernández, jefa de la Sección Monitoreo de CONAF La Araucanía.

La evolución más reciente corresponde a la incorporación, desde 2024, de imágenes de muy alta resolución a través de la plataforma VANTOR, con resolución que puede alcanzar los 30 centímetros por píxel.

Esta tecnología permite observar con mayor detalle cambios en la vegetación, apoyar el análisis de áreas afectadas por incendios forestales y generar antecedentes que pueden ser utilizados como apoyo técnico en investigaciones por delitos ambientales.

El monitoreo satelital también cumple un papel en la prevención y respuesta frente a incendios forestales, permitiendo analizar el estado de la vegetación, identificar focos de calor y dimensionar la superficie afectada después de un siniestro.

A ello se suma el seguimiento de los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas, como el estrés hídrico de los bosques y la evolución de cuerpos de agua.

De esta manera, el monitoreo satelital de CONAF ha evolucionado desde un sistema basado principalmente en imágenes de resolución media y análisis manuales hacia una herramienta de observación permanente del territorio, que permite contar con información más rápida, precisa y útil para la conservación, fiscalización y protección del patrimonio natural del país.

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