En el Día Mundial de las Aves Playeras, cada 6 de septiembre, la Corporación Nacional Forestal (CONAF) llama a la ciudadanía a contribuir en la protección de estas especies y de los ecosistemas que utilizan a lo largo de sus ciclos de vida, con una idea clara: «Observar sin intervenir» y así cuidar los ecosistemas costeros como playas, humedales, desembocaduras, lagunas y salares, donde las aves se alimentan, descansan, nidifican y se reproducen.
Chile cuenta con una amplia diversidad de ambientes. En lo que respecta a las áreas protegidas administradas por CONAF (como parques y reservas nacionales y monumentos naturales), su protección forma parte del trabajo permanente de conservación de la biodiversidad. Actualmente, la Corporación administra 110 áreas silvestres protegidas del Estado, que en conjunto abarcan 18,8 millones de hectáreas, equivalentes al 21% del territorio nacional.
Entre estas áreas existen sitios de especial relevancia para las aves. Un ejemplo es la Reserva Nacional El Yali, en la Región de Valparaíso, humedal que constituye un lugar de alimentación, refugio y reproducción para numerosas especies de aves migratorias, entre ellas el playero blanco. En el extremo norte del país, los humedales altoandinos también cumplen un papel fundamental: durante el censo simultáneo de 2025, CONAF registró cerca de 40 mil individuos de 17 especies de aves en distintos cuerpos de agua de la Región de Arica y Parinacota.
Otro ejemplo se presenta en la Región de Antofagasta, específicamente en el Monumento Natural La Portada. Desde 2010, el acceso a los sectores de playa se encuentra cerrado, lo que ha disminuido significativamente la presencia y la perturbación humana. Esta medida ha permitido generar condiciones más favorables para la permanencia de las aves, como el gaviotín monja, cormorán yeco, guanay, piqueros, pilpilenes, gaviotas y rayadores, contribuyendo a la recuperación de sus poblaciones y al restablecimiento de funciones ecológicas asociadas a estos ambientes costeros.
«Las aves playeras nos recuerdan que la conservación no termina en los límites de un país. Muchas de estas especies recorren enormes distancias, como las aves migratorias, y dependen de una cadena de humedales, playas y otros ambientes naturales para completar sus ciclos de vida. En Chile tenemos la responsabilidad de proteger los lugares que utilizan, como las áreas protegidas, y, al mismo tiempo, de entregar a quienes nos visitan las herramientas para disfrutar de estos espacios sin poner en riesgo la biodiversidad«, señaló la directora ejecutiva de CONAF, Aída Baldini.
«Nuestros guardaparques trabajan día a día en el monitoreo y resguardo de sus sitios de nidificación y descanso. Sin embargo, este esfuerzo requiere, indispensablemente, la colaboración de la ciudadanía. Invitamos a las personas a observar sin intervenir, es decir: a mirar, escuchar y disfrutar de nuestras aves, pero siempre desde el respeto. Una buena visita a un área protegida es aquella en que podemos llevarnos una experiencia y una fotografía, pero dejamos el lugar tal como lo encontramos y, sobre todo, permitimos que la fauna continúe desarrollando sus procesos naturales», concluyó Aída Baldini.
Algunas recomendaciones:
- Mantener distancia de las aves y observarlas preferentemente con binoculares o cámaras con zoom.
- No perseguirlas ni intentar acercarse para obtener fotografías.
- No tocar los nidos, huevos o polluelos ni otros sitios de reproducción.
- Respetar senderos, miradores, cierres y zonas de acceso restringido.
- Mantener silencio o niveles bajos de ruido en lugares donde se concentren aves.
- No ingresar con perros u otros animales domésticos a las áreas protegidas.
- No transitar con vehículos por playas, dunas, humedales u otros sectores no habilitados.
- Retirar todos los residuos y evitar cualquier acción que pueda contaminar el agua o el suelo.
- Seguir siempre las indicaciones de guardaparques y consultar sobre los sectores habilitados antes de realizar actividades.











