El registro adquiere un valor adicional, ya que entre los ejemplares observados se identificaron individuos juveniles en proceso de amamantamiento, lo que evidencia actividad reproductiva y sugiere condiciones ambientales favorables para la especie en el territorio. Asimismo, los guanacos se encontraban en buen estado sanitario, sin signos visibles de sarna u otras amenazas aparentes.
Este hecho constituye un hito relevante para la unidad, ya que no se tenían registros oficiales de esta especie en el parque desde hace más de una década. Guardaparques de vasta experiencia en el área señalan no haber observado anteriormente guanacos al interior del parque, lo que refuerza el carácter excepcional del hallazgo.
La administradora del parque, Ángela Troncoso, destacó que este tipo de avistamientos “refuerza la relevancia del Parque Nacional Volcán Isluga como refugio para la biodiversidad altoandina y subraya la importancia del trabajo permanente de vigilancia, monitoreo y conservación que realizan los equipos de guardaparques”.
Por su parte, Jorge Valenzuela, jefe de Conservación de la Diversidad Biológica de CONAF Tarapacá, explicó que en el norte del país las poblaciones de guanaco presentan una distribución naturalmente fragmentada y de baja densidad: “se trata de grupos pequeños, con presencia restringida, generalmente asociados a sectores donde encuentran alimento. Las recientes precipitaciones registradas en el altiplano favorecen la aparición de praderas temporales y floraciones, lo que probablemente motivó a estos ejemplares a desplazarse hacia otros sectores del parque para alimentarse”, señaló.
Valenzuela agregó que la baja frecuencia de avistamientos también responde a la escasa presencia humana permanente en ciertos sectores del área protegida, así como a diversas presiones externas. “La fragmentación del hábitat, la presencia de caminos, perros, competencia con ganado y otras amenazas han provocado el desplazamiento histórico de la especie. Por eso, registrar nuevamente su presencia es muy relevante y constituye un indicador positivo para el ecosistema andino”, indicó.
Finalmente, la directora regional de CONAF Tarapacá, Natalia Ortega, indicó que “estos registros permiten fortalecer el conocimiento sobre la fauna presente en el área protegida y aportan información clave para la planificación de acciones de conservación, contribuyendo a la protección de especies nativas y de los ecosistemas del altiplano de Tarapacá”.




