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Realizan el censo invernal de guanacos en los parques nacionales de Atacama

Cada año se llevan a cabo dos censos de guanacos, a fines de la temporada estival e invernal, con el objeto de determinar las tendencias en el número de guanacos avistados siguiendo siempre la misma metodología y los mismos recorridos.

CONAF

Durante la primera semana de septiembre CONAF Atacama se avocó a una de sus actividades más emblemáticas en sus áreas protegidas costeras, el censo invernal de guanacos. Los recorridos para detectar la presencia de la especie se llevaron a cabo en el Parque Nacional Llanos de Challe y el Parque Nacional Pan de Azúcar, con la participación principal del equipo de guardaparques de cada unidad, quienes realizaron recorridos de más de 10 kilómetros diarios a pie para registrar la presencia de grupos de guanacos.

El censo de guanacos se realiza en esta áreas protegidas dos veces al año, en la temporada estival y en la invernal, con el objeto de determinar las tendencias en el número de guanacos avistados siguiendo siempre la misma metodología y los mismos recorridos.

Durante el censo se registran datos importantes para la ecología de la especie como el tamaño del grupo familiar, la proporción de machos y hembras y de adultos y juveniles o crías. Esta información proporciona antecedentes sobre la forma en que los grupos de guanacos hacen frente a las condiciones naturales y antrópicas presentes en el territorio.

Naturalmente las poblaciones de guanacos están modeladas por la presencia de agua en forma de lluvia y de camanchaca, lo que se ve reflejado en mayores reportes de la especie en años de lluvia y en las zonas donde la camanchaca se presenta de forma más frecuente. A estas variables climáticas se debe sumar la presión que ejerce el hombre sobre las poblaciones de guanacos y que tienen relación con la cacería ilegal y la presencia de perros. Estos animales en ocasiones tienen dueño y para el caso de la cacería ilegal son el principal mecanismo de captura de guanacos. También existe la presencia de perros asilvestrados, que han adquirido la condición feral como mecanismo de supervivencia luego de ser abandonados en el desierto.

Resultados
Los resultados de los censos realizados en septiembre de este año presentan diferentes comportamientos en cada uno de los parques. Para el PN Llanos de Challe se observa una tendencia a la baja desde el 2012 en las dos temporadas, estival e invernal. La reducción en los avistamientos se atribuye a la fragmentación del hábitat de esta especie en el territorio local (apertura de la Ruta Costera) y regional (cierre de la Ruta 5) y las condiciones climáticas que han generado pocos eventos de lluvia en los últimos años.

La presión por cacería en este parque y sus alrededores es todavía intensa para el tráfico de la piel y la carne de guanaco, además de la presencia permanente de perros y actualmente la apertura de pequeños piques mineros.

En el PN Pan de Azúcar se observa un aumento que representa la recuperación de la población presente en el parque desde el 2006. La disminución de la población durante el 2007 al 2011 se atribuye a la presencia de perros en el área protegida, los cuales fueron retirados durante esos años, sin embargo, actualmente se están volviendo a avistar una gran cantidad de perros en el área, tanto por observación directa como por medio de huellas detectadas en los recorridos del censo.

Las últimas evidencias de ataque de perros a guanacos en esta zona activa una alerta sobre la necesidad de hacer un control del acceso de los mismos al área para evitar que de nuevo las poblaciones de guanacos se reduzcan drásticamente, poniendo en riesgo la existencia de la especie en este sector. Medidas que también debieran ser tomadas fuera de las áreas protegidas, ya que esta especie se caracteriza por tener una alta movilidad en el territorio.

Diego Morales, Director de CONAF Atacama, señaló que “las acciones de conservación para la protección del guanaco que implementa CONAF en estas áreas protegidas tiene un importante componente de educación y sensibilización ambiental, que tiene como principal objetivo mostrar principalmente a la comunidad los efectos que tiene sobre la fauna silvestre las prácticas de cacería y la tenencia irresponsable de mascotas. La colaboración de otras instituciones como las municipalidades, el SAG, la PDI, los Carabineros, la Armada y Sernapesca, para aumentar la fiscalización y colaborar a mejorar las medidas de protección han sido fundamentales, aunque todavía queda mucho trabajo por hacer con otras entidades del Estado”.

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