Luego de iniciado un incendio forestal, su descubrimiento inicia una serie de eventos que culminan con el combate al fuego. Entre ellas está el aviso a la Central de Coordinación Regional de CONAF (CENCOR) y el análisis que en ella se hace de la situación, el despacho de recursos terrestres y aéreos de combate, su desplazamiento hacia el incendio y el combate propiamente tal. Por lo tanto, una detección oportuna, tiene consecuencias operacionales y económicas. Mientras más rápido se descubre un incendio, más exitoso será el combate y menor el daño producido.
La detección de incendios forestales es el conjunto de recursos, procedimientos y actividades para descubrir, localizar y reportar en el menor tiempo un incendio a la Central de Coordinación, a fin de que ésta decida el despacho de los recursos necesarios.
La detección debe ser rápida, con un mínimo de tiempo transcurrido desde el inicio del fuego. Además, debe aportar la mayor cantidad de información acerca de las características del incendio y del sector en el cual se propaga y, por último, debe entregar información clara y precisa a la Central de Coordinación.
SISTEMAS DE DETECCION
A. Detección terrestre móvil
Corresponde al desplazamiento de vigilantes en una área dada, en un apropiado medio de transporte o a pie. En Chile tiene una amplia utilización a nivel de predio, especialmente en el caso de empresas forestales, donde se la combina con la supervisión de faenas.
Entrega información completa sobre el incendio a la vista y posibilita luego un primer ataque al fuego, pero la observación es interrumpida, pasando un cierto tiempo para volver a vigilar un
mismo sector.
B. Detección terrestre fija
Se basa en la visión de un observador desde estructuras metálicas o de madera, de 15 a 30 m de altura, denominadas torres, o bien de casetas de menor altura llamadas puestos de detección, ubicadas en alturas prominentes, desde las cuales se vigila el área en un radio estimado en 20 km, o más usando prismáticos. Avistado un fuego el observador recopila la información necesaria sobre las características del fuego y del terreno y la entrega a la CENCOR. La observación es permanente, casi ininterrumpida y la comunicación por radiotransmisor es fácil y estable... pero no todo el terreno está a la vista, habiendo puntos ciegos en el lado oculto de los cerros que retardarán la detección hasta que el humo sea visible por sobre el terreno. Es la modalidad de detección de mayor aplicación en Chile.
C. Detección aérea
Se basa en la utilización de aviones, generalmente monomotores de ala alta, para detectar incendios desde el aire.El piloto es acompañado por un observador, quien es el que realiza propiamente la observación. Permite observar una gran cantidad de superficie por unidad de tiempo y entrega una gran cantidad de información precisa y exacta acerca del incendio descubierto y sobre el cual se vuela. Pero su costo de operación es alto.
D. Detección con sistemas televisivos
Utilizan cámaras de televisión que transmiten su señal por microondas hasta las pantallas de un puesto de mando, por ejemplo un vehículo en terreno o un centro de operaciones, donde su personal analiza la situación según la visión en pantalla. Pueden estar fijos, en torres instaladas en un cerro con cámaras que barren el área en 360º, o bien instaladas en el exterior de aviones e, incluso, en aviones no tripulados. En Chile sólo se usan en pequeña escala las cámaras fijas
E. Satélites
Hay áreas en el mundo donde, debido a la carencia de organizaciones de protección contra incendios forestales o de sistemas de detección, la única posibilidad de conocer lo que ocurre es usando imágenes de satélite de órbita baja, por ejemplo del NOAA.
Sin embargo, para detección esta modalidad es lenta, dado el tiempo entre pasadas del satélite. No aporta, además, el detalle que entregan los medios convencionales basados en la vista y discernimiento humano.
Dentro del concepto de la percepción satelital son herramientas útiles para monitorear cambios en la condición de la vegetación (contenido de humedad) durante la temporada (NDVI, índice normalizado de diferencias en la vegetación); para medir exactamente superficies en incendios de magnitud y para el monitoreo de cambios o recuperación vegetacional después del fuego.
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