Un importante reconocimiento hicieron las comunidades mapuches al Programa de Empleo Indígena de la Corporación Nacional Forestal, iniciativa única en el país dirigida a mejorar la calidad de vida de quienes pertenecen a esta etnia.
Durante el desarrollo del programa, las comunidades ejecutaron diversas actividades, como limpieza de caminos, arreglos de cercos, construcción de sedes sociales, habilitación de senderos peatonales, cultivo y mejoramiento de chacras y huertas comunitarias, mantención de viviendas y manejo forestal, labores efectuadas en predios mapuches de la Región de La Araucanía.
El objetivo del programa, iniciado en octubre de 2009 y que concluye a fines de febrero de 2010, está orientado a la generación de ingresos para 600 personas de origen indígena mediante una remuneración mensual por media jornada. Los trabajos son financiados en el marco del Programa de Empleo Indígena (PEI).
Las labores se realizan en predios pertenecientes a 81 comunidades mapuches de las comunas de Nueva Imperial, Cunco, Lautaro, Loncoche, Vilcún, Freire, Galvarino, Villarrica, Ercilla, Collipulli, Angol, Lumaco y Purén.
Un ejemplo de ello es la Señora María Calfiman, quien por sus años y su asma crónica no podía cultivar su huerta, quedándose muchas veces sin los productos básicos para su alimentación. Ella vive en la comunidad Juan Huenchual, en el sector de Quepe la Cruz, comuna de Freire. Su situación, sumada a la cesantía de su hija mayor, hizo que fuera favorecida con el PEI, pues hasta su campo llegó una cuadrilla de mujeres para arreglar la chacra, plantando además choclos, porotos, arvejas y zanahorias, entre otros productos hortícolas.
La comunidad de Juan Huenchual, donde viven aproximadamente 240 familias, fue una de las focalizadas por el PEI, contratándose a 32 personas en total (22 mujeres y 10 hombres), quienes construyeron una sede y mejoraron parte de la infraestructura comunitaria, como también limpiaron senderos y caminos vecinales. Asimismo, cultivaron huertas y chacras, entre otras labores.
Comunidades seleccionaron a las personas más vulnerables
En el Programa de Empleo Indígena, fueron los integrantes de cada comunidad, en asambleas propias de estas organizaciones indígenas, quienes acordaron las personas que serían beneficiadas con los cupos asignados desde la Intendencia Regional. Luego de ello, el presidente de cada comunidad o algún representante de la directiva extendió un documento con firma del dirigente y timbre de la comunidad, informando a CONAF los nombres de las personas a ser contratadas. Además, las mismas comunidades mediante elección interna, eligieron al responsable o capataz de cada grupo de trabajo conformado.
María Angela Añihual Calfiman, capataz del grupo que trabajó en la comunidad Juan Huenchual, explicó que las personas contratadas eran en su mayoría madres solteras, con alta vulnerabilidad social y que nunca habían trabajado formalmente.
Cada trabajador, además del contrato y del salario cancelado por la CONAF, recibió el equipamiento necesario para realizar sus labores en forma segura, que consistió en casco protector, guantes, overol, lentes protectores, bloqueador solar, zapatos de seguridad, arnés reflectante, gorro y polera.
Al mismo tiempo, a cada cuadrilla se le entregaron las herramientas necesarias para ejecutar las faenas programadas conjuntamente con los supervisores técnicos de la Corporación Nacional Forestal. Es así, como recibieron desde serruchos, martillos, hachas, limas, todas para la carpintería, hasta herramientas para el laboreo agrícola, como caso de azadones, palas, chuzos, carretillas, rastrillos, polietileno para invernaderos, entre otros.
Entre las 81 comunidades beneficiadas con los trabajos desarrollados por el PEI, se cuentan las de Juan Cariqueo, Curiche Epul y Luis Millaqueo, de la comuna de Nueva Imperial. Aquí cinco personas, incluyendo una mujer, cumplieron distintas labores que permitieron que 400 familias mejoraran su entorno.
Iris Alcavin Alan, madre de tres hijos - perteneciente a la comunidad Juan Cariqueo - es el único sustento económico de su familia y este trabajo le permitió una tregua en medio de una larga cesantía.
En definitiva, 600 integrantes de familias indígenas han visto mejorada su calidad de vida al desarrollar un trabajo digno y remunerado. Esta acción ha tenido eco en muchas personas mapuches que, al igual que la Sra. María Calfiman, recibieron apoyo para hacer realidad sus sueños, que iban desde una contar con una huerta hasta la construcción de una sede social. Por ello, el Programa de Empleo Indígena fue valorado por las comunidades, ya que fue un aporte real al desarrollo de los territorios y zonas rurales de la Región de La Araucanía.
|