Conaf - Ministerio de Agricultura



Academia, estado y cosmovisión mapuche conversan sobre estado de las araucarias

Se entregaron aportes y líneas de trabajo del árbol sagrado, endémico y protegido.

CONAF

Se reunieron por primera vez en un territorio ancestral y se notó, porque las discrepancias entre la ciencia y las comunidades pehuenches afloraron de inmediato al hablar de araucarias, sus daños, una posible reclasificación y sus consecuencias.

Así quedó de manifiesto en el conversatorio sobre el estado de la araucaria, que organizó la municipalidad de Lonquimay y el Colegio de Ingenieros Forestales y en el que participaron lonkos, líderes mapuche y pehuenches de los territorios de Curarrehue, Santa Bárbara y Lonquimay; la academia y CONAF.

David Jouannet, director de CONAF Araucanía, comentó “quisimos compartir nuestro trabajo permanente con su árbol sagrado en las Áreas Silvestres Protegidas y, particularmente en Lonquimay, porque es la comuna que más superficie de araucarias tiene en Chile” y ratificó que “la araucaria está protegida y desde que se terminó con la tala, no ha disminuido la superficie, salvo con incendios de alta cordillera, y es ahí donde estamos apuntando, por ejemplo, con la creación de brigadas pehuenches voluntarias en Icalma, con excelentes resultados; o a través de nuestras acciones en las veranadas, la recolección del piñón y los cuidados con del medio ambiente. Tenemos claros, que el pueblo pehuenche es el principal protector de las araucarias”, precisó.

Sergio Donoso, académico, PhD de la Universidad de Chile, que por décadas ha investigado las araucarias, aclaró que llegó a Lonquimay como científico, pero con los años aprendió a conocer el pueblo mapuche y cómo es su relación con la naturaleza. “Su cosmovisión cultural es una gran lección para los no mapuche, cuando aprendemos que somos un todo y estamos vinculados con la naturaleza”, recordó. Sobre el conversatorio dijo que esta ha sido una instancia “muy potente y esclarecedora de cómo se enfrentan los desafíos presentes en los diferentes territorios y eso habla que será ineludible un diálogo permanente y un respeto hacia las comunidades y donde el Estado tenga una actitud proactiva, generando confianzas con ellos; veo una oportunidad para tomar un camino común para enfrentar el tema”, enfatizó.

El lonko de Mitrauquén y presidente de la Asociación Trawún lonko de Lonquimay, Eduardo Cayul, adelantó que están en absoluto desacuerdo con la propuesta de reclasificación. “No queremos que nos sigan pisoteando, pasando a llevar; las comunidades mapuche pehuenche son las que viven con las araucarias y si se declara en peligro de extinción, nos perjudica y no lo vamos aceptar”, manifestó.

A su vez, Rubén Carrillo, director del departamento de Ciencias Agronómicas y Recursos Nnaturales de la Universidad de La Frontera y quien lidera un proyecto por reclasificar a la araucaria en peligro de extinción, dijo que fue reunión importante. “Claramente el pueblo mapuche tiene una cosmovisión que no tenemos del pehuén y la propuesta de reclasificación de araucaria es una preocupación por la disminución drástica de la superficie de araucaria”, destacó.

Por último, José María Pereira, dirigente de Alto de Biobío, en la comuna de Santa Bárbara manifestó su molestia. “Siento que empezaron al revés los señores científicos. Ellos ven a la araucaria como un producto, nosotros la vemos como nuestro representante espiritual. La araucaria es mi esencia, mi sangre, no un producto que cuesta mil pesos. Ahora nos reuniremos para ver qué acciones tomaremos como pueblo”, concluyó.

Conversatorio sobre el estado de la araucaria, que organizó la municipalidad de Lonquimay y el Colegio de ingenieros forestales y en el que participaron lonkos, líderes mapuche y pehuenches de los territorios de Curarrehue, Santa Bárbara y Lonquimay; la academia y CONAF.

Conversatorio sobre el estado de la araucaria, que organizó la municipalidad de Lonquimay y el Colegio de ingenieros forestales y en el que participaron lonkos, líderes mapuche y pehuenches de los territorios de Curarrehue, Santa Bárbara y Lonquimay; la academia y CONAF.

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